domingo, 13 de marzo de 2016

Suiza, trabajo individual

Índice
1-Introducción y contexto geográfico
2-Historia de Suiza
3-Organización territorial 
4-Datos económicos y sociales 
5-La economía suiza
6-Los Alpes, Corazón de Suiza  
7-Bibliografía  
8-Webgrafía  

 

 Introducción y contexto geográfico
 
Suiza, en italiano: Svizzera; en francés: Suisse; en alemán: Schweiz; en romanche: Svizra; en franco-provenzal: Suisse, cuyo nombre oficial es la Confederación Suiza, es un pequeño Estado situado a los pies de los Alpes, en el centro de Europa. Es limítrofe con Alemania, Austria, Francia, Italia y Liechtenstein, además de ser uno de los pocos países sin litoral. Tiene 41.285 km² de superfície, siendo un 4.2% de ello agua (lagos y ríos). Topográficamente, “tres límites pueden distinguirse: uno al Sur en los Alpes, otro al Sudeste en el Rhin, y otro al Noroeste en el Jura”(Walser, 1929). Se puede apreciar gracias a este mapa la importante presencia de los Alpes y como define el territorio Suizo entre dos partes, el lado alpino y la llanura de la región central. A esta división hay que incluirle la cordillera del Jura al norte, que ante la imponente presencia de los Alpes queda disminuida su impresión pero también define al país.
El país alpino será analizado en tanto que país miembro de la European Free Trade Association (EFTA), una organización que se centra en ampliar la red de tratados de libre comercio entre sus miembros y los demás países y que tiene como objetivo un mercado común libre de aranceles y otros obstáculos al comercio en el ámbito internacional. Dada la historia de neutralidad que posee Suiza, el hecho que participe en esta super-estructura económica es de lo más relevante, y nos informa de la vocación neutral que posee la misma EFTA. La EFTA fue formada el 12 de enero de 1960 en la convención de Estocolmo en respuesta a la creación de la Comunidad Económica Europea, se diferenciaba de ésta en la libertad de los miembros de establecer tratados a título individual, quedando así relegada al papel de promocionadora de mercado común entre los miembros. En su periodo inicial, los países miembros experimentaron un gran crecimiento económico, a pesar de quedar palidecido ante el crecimiento de su organización vecina europea. Pronto a los originales (fundadores) Alemania, Austria, Dinamarca, Noruega, Portugal, Suecia, Suiza y Reino Unido se les unieron Finlandia (1961), Islandia (1970) y Liechtenstein (1991). Debido a las negociaciones por parte del Consejo Europeo, Reino Unido y Dinamarca abandonaron el bloque comercial en 1973, seguidos de Portugal (en 1986), Austria, Finlandia y Suecia (las tres en 1995), quedando en la actualidad los cuatro miembros anteriormente mencionados (Suiza, Liechtenstein, Noruega y Islandia). La historia de la EFTA ha dependido en sus fases iniciales del desarrollo como entidad de la UE, pues la expansión de una ha provocado la contracción de la otra. Queda demostrada la íntima relación entre la EFTA y la Unión Europea, por lo que no es de extrañar que se proceda en también a analizar comparativamente a Suiza con la UE. Pero comencemos primero definiendo a Suiza por su territorio.
Analicemos el terreno suizo (Ilustración 1). 
 
Ilustración 1: Mapa físico y utilización del territorio.

Tres cuartas partes de Suiza pertenecen al territorio alpino, que ejerce de barrera infranqueable excepto por la línea Chur-Bellinzona-Lago Maggiore, siendo ésta de las pocas conexiones entre la parte propiamente italiana de Suiza (el cantón del Tesino) y el resto del país. Es el punto donde nace el río Rin. El Pico Dufour constituye el punto más alto de Suiza con 4.632 metros sobre el nivel del mar. Como se puede apreciar en el mapa, esta región se caracteriza por altas montañas y profundos valles poblados principalmente por bosques, aunque en algunos lugares, como la región sudoeste, la población suiza ha logrado habitar algunas zonas.
La cordillera del Jura ejerce de frontera norte, aunque el territorio suizo se extiende más allá del Jura en ciertos puntos fronterizos. Al no tener un tamaño tan imponente ni determinante como los Alpes, está más poblada, tanto por bosques como por humanos. Su punto más alto es Le Crêt de la Neige, con 1.720 metros sobre el nivel del mar.
Llegamos ya a la tercera parte de Suiza, el corazón, esto es, la región central (Planicie). De una extensión de unos 12.500 km², es la parte agrícola del país, como se puede apreciar en el mapa, y en la que se concentra la población si exceptuamos las ciudades de Basilea y Lugano. Así queda definido el territorio suizo, dividido y explicado en términos geológicos.
Como se puede apreciar, pues, la orografía del país es tal que concentra a la población en ciertos puntos habitables y, por lo general, impide el reparto homogéneo de la población. Esto es en clara relación con los demás países de la EFTA, cuyas geografías también ponen obstáculos a la habitabilidad de ciertas regiones favoreciendo una concentración importante en zonas puntuales, creando una clara diferencia centro-periferia.

 Historia de Suiza

La historia de Suiza comienza con la división del reino de Carlomagno. Cuando el dominio carolingio fue dividido entre sus herederos, la región suiza quedó a cargo de la parte oriental, que eventualmente formaría el Sacro Imperio Romano-Germánico. Al abrirse una nueva ruta comercial, el paso del Gotardo, los Habsburgos, entonces una familia noble entre las demás que formaban el Imperio, intentó poner bajo su control dichos territorios para apropiarse de esta importante ruta comercial. La amenaza extranjera forzó la cooperación de Uri, Scwyz y Unterwalten, que se unieron en una confederación para la defensa mutua. En el 1291 formalizaron la alianza, con el objetivo de la protección mutua frente a los enemigos extranjeros. La amenaza de los Habsburgo se materializó, finalmente, en el 1315, pero fue repelida en los desfiladeros de Morgarten. Los invasores se retiraron, y ante el éxito de la alianza las ciudades de Lucerna, Zurich y Berna, junto con las regiones de Zug y Glaris se fueron añadiendo, formando la Confederación de los ocho cantones.
En el siglo XV y a principios del XVI la Confederación se amplió con la inclusión de Friburgo, Soleura, Basilea, Chaffhouse y Appenzell, aumentando el número de Cantones a trece (Ilustración 2). 
 
Ilustración 2: La Antigua Confederación, su trayectoria histórica y sus asociados y protectorados.

Además, la Confederación adoptó medidas expansionistas, luchando contra Francia al servicio del Papado. Sin embargo este expansionismo se detuvo por los conflictos internos que produjo la Reforma, que afectó severamente a la Confederación.
Calvino y Zwingli fueron los máximos exponentes del movimiento reformador en Suiza, que dividió al país entre protestantes y católicos, a lo que hay que sumarle las históricas divisiones entre Cantones urbanos y rurales. De los trece Cantones que participaban en la Dieta, el órgano representativo medieval de la Confederación, cuatro eran protestantes, seis se oponían a la Reforma y tres adoptaron el papel de mediadores. Sin embargo, a pesar de los mediadores, la doctrina que el gobernante tenía que decidir la religión de sus súbditos (cuius regio, eius religio) precipitó la guerra civil, que ganaron los católicos en las guerras de Kappel. El tratado resultante favorecía políticamente a los católicos, pero la fuerza política, económica y militar estaba igualada.
Como resultado de las guerras de religión en Suiza, la política expansionista de ésta se paralizó. La presencia siempre amenazadora de las potencias europeas permitió, sin embargo, el reconocimiento de la necesidad de mantenerse unidos y llevar a cabo una política de neutralidad. Un siglo más tarde, en el Tratado de Westfalia, se reconoció de iure la independencia y la neutralidad de la Confederación con respecto al Sacro Imperio.
A partir de Westfalia, ya en época de la Revolución Francesa, Suiza vive bajo la sombra de las ideas galas y la amenaza de la invasión. El gobierno revolucionario francés ocupa Suiza e impone una Constitución que sigue los ideales de libertad, derecho natural y de gobierno centralizado, algo que no cuadra con la tradición suiza. Durante las Guerras Napoleónicas el general francés reconoce que no es viable imponer la centralización en el país alpino y Suiza vuelve al sistema federal.
Después del debacle napoleónico les queda a los suizos un ideal político de democracia y libertades individuales, que intentan combinar con su tradición federal descentralizadora. Además, mientras tanto, el país se había estado industrializando y estaban apareciendo masas de obreros y movimientos izquierdistas. Los conflictos eran latentes. En el 1848 la Dieta redacta una nueva Constitución que une las influencias federalistas y unitarias en un modelo que ponía mucho énfasis en los Cantones pero que reconociese una autoridad superior federal. Esta Constitución fue la base del actual sistema político suizo, que se mantuvo a pesar de las muchas reformas que profundizaban en la democracia directa o que establecían referéndums.
La Primera Guerra Mundial, en la que Suiza no participó, honrando su tradición de neutralidad, afectó al país debido a las migraciones que se produjeron hacia él. La Liga de Naciones fue establecida en Ginebra, lo cual inició la tradición de situar en dicho país las organizaciones internacionales (ejemplos son la Oficina Internacional del Trabajo o la Organización Mundial de la Salud). La Segunda Guerra Mundial fue otro momento delicado para la Confederación, que se vio bloqueada por los países del Eje, pero no invadida. Después de la Segunda Guerra Mundial el país ha participado del proceso de formación de la EFTA y ha llevado a cabo una política de relaciones comerciales amistosas con diversos países.

 Organización territorial

Suiza es uno de los países que se pueden autodenominar, con orgullo, tradicionalmente democráticos. La organización política suiza demuestra hasta que punto esto es así. La primera división administrativa del país, la más pequeña pero más esencial, es la Comuna, cuyo número asciende a 2903 (Sánchez Ferriz, García Soriano, 2002), aunque tiende a disminuir pues hay uniones de varias Comunas. Las diferencias entre las comunas son muchas, desde la población que contienen hasta la propia organización política de ellas, pues casi todas ellas tienen Parlamento y practican la democracia directa en las Asambleas Comunales. Los suizos entienden su sistema político como uno construido de abajo hacia arriba, siendo lo más importante la Comuna, seguido del Cantón y del gobierno federal. Así pues, la acción política comunal es el eje de la acción política en Suiza.
Los Cantones, de los que hay 26, son el siguiente escalón (Ilustración 3). 
 
Ilustración 3: Los 26 Cantones y sus capitales.

Cada Cantón tiene una Constitución propia. Históricamente son anteriores a la Confederación, al propio Estado Suizo, lo que nos puede ayudar a apreciar la importancia de los mismos. Cada Cantón tiene amplia libertad para ejercer sus políticas independientes del gobierno federal. El gobierno cantonal se ejerce por colegio, llamado el Consejo de Gobierno, cuyos siete miembros tienen un mandato de 4 años en la mayoría de Cantones (siempre hay excepciones). A pesar de las excepciones, el gobierno de los Cantones es bastante homogéneo.
Por último tenemos el gobierno federal, que es el órgano de gobierno superior del país, el que dirige la política exterior y protege el orden federal. En general el país está poco centralizado, siendo los Cantones los que son capaces de ejercer el poder real de decisión y de legislación en unas pocas materias, mientras que el gobierno federal tiene las competencias sobre derecho civil y penal, la fiscalidad. Hay que recordar siempre que la Confederación existe en tanto que unión de Cantones, y son de éstos de los que emana la soberanía, y por ello hay fuertes lazos de colaboración, junto con mecanismos facilitadores de comunicación y cooperación, entre los Cantones y la Confederación. Visto desde otra perspectiva, las tareas de la Confederación son, principalmente, de apoyo y coordinación, y por norma general la Confederación no interviene en los asuntos que los Cantones pueden resolver por sí mismos.
Sin embargo, como se ha insinuado, para entender el sistema político suizo hay que entender la profunda tradición de democracia que tienen, que alterna democracia directa a nivel local y semidirecta a nivel estatal.. Algunos Cantones conservan aún residuos históricos de métodos participativos del pasado (por ejemplo el Landsgemeinde, practicado en Appenzell Innerrodhen y Glaris [Ilustración 4]) que, reforzados con la reforma del 1874, que trastocó el sistema federal para hacerlo más democrático, creando instituciones participativas y referéndums.

 
Ilustración 4: Landsgemeinde realizado en Glaris en 2014.

 Datos económicos y sociales

Pongamos primero en contexto los datos de superfície y densidad de población: Suiza tiene 41.285 km², una población de 8 millones de habitantes y una densidad de población de 198/km². En comparación con los demás miembros de la EFTA, es el país más poblado y más densamente poblado, que no el más grande pues este puesto se lo lleva Noruega. En cuanto a la UE, muchos países miembros son considerablemente más grandes y están considerablemente más poblados, mientras que con otros es a la inversa. La densidad de población de la UE es de 115.8/km², por lo que la densidad de población suiza es bastante más alta que la media europea.
En cuanto al PIB, el de Suiza es de 650.431 millones (las cifras serán en USD a menos que se indique lo contrario), siendo el más alto de entre los paises de la EFTA con diferencia (el mayor competidor es de nuevo Noruega con 501.582 millones). En comparacion con la UE, dado el hecho que hacer la comparación directa con el total de la Unión es poco útil a nuestros fines, y dado que no es justo compararla con uno de los grandes países de a Unión como Alemania o Francia, vemos que Suiza tiene una economía que es relativamente equiparable a los Países Bajos. Su PIB se situaría inmediatamente por debajo de este país. Pasando al PIB por cápita, donde las comparaciones son más productivas, se aprecia en Suiza cierta riqueza, pero sin superar a sus vecinos: tiene una media de 51.578 dólares por cápita mientras que su principal competidor dentro de la EFTA, Noruega, tiene 54.479 dólares por cápita. Por tanto, no es el país más rico de la EFTA en este sentido. En cambio, con respecto a Europa sí se aprecia superioridad, pues ésta presenta 35.849 euros por cápita. Hay que contextualizar, sin embargo, la gran divergencia que hay entre los países ricos de la UE y los países pobres de la misma, que disminuye la media a estas cifras. Así pues, si nos vamos al detalle, el PIB por cápita de Alemania es de 47.200 dólares, y el de los Países Bajos de 42.193 dólares. Suiza sigue ganando.
El dinero per se no lo es todo, así que detengámonos a apreciar el trabajo que hace Suiza en cuanto a indicadores sociales y de calidad de vida. En el índice de desarrollo humano, Suiza tiene una puntuación de 0.930 puntos. En comparación con los demás miembros de la EFTA, (Noruega 0.944; Islandia 0.899; Liechtenstein 0.908) esta nota palidece, pero es que estamos mirando a un grupo de países que poseen los datos más altos en este sentido. La media europea es de 0.876, para ponerlo en contexto, aunque la nota europea no peca por su modestia, precisamente. Sin embargo, toda esta riqueza aquí demostrada, ¿revierte en una deuda onerosa? En este sentido la deuda pública suiza es relativamente modesta, pues alcanza un 48.23% del PIB (Ilustración 5),
 
Ilustración 5: Evolución de la deuda suiza sobre el PIB.

 claro que al comparar pierde lustro, pues la de Noruega es de un 30.10% del PIB, mientras que la de Islandia, quizás debido a sus problemas económicos recientes es de un 82.54%. En cuanto a salario medio, el suizo es de 74.528€, dando un resultado mensual de 6.211€, mientras que en Noruega es de 64.922€/5.410€, y el de Islandia de 44.210€/2.684€. Las cifras son muy agradables a la vista. En comparación con la UE, tenemos que ésta tiene 17.671€/1.472€, cifra modesta en comparación que se explica por la disparidad de riqueza que hay entre los países de la UE.
Ilustración 6: Mapa del envejecimiento.
Y con el salario medio entramos en el ámbito de los indicadores más sociales. La esperanza de vida suiza es de 83.30, situándose por encima de sus compañeros de la EFTA, que no llegan a los 83 años, y por encima de la media europea, de 78.4 años. A la inversa pasa, sin embargo, con respecto al índice de fecundidad, donde Suiza destaca por ser la última de la EFTA, siendo su dato de 1.54 (Liechtenstein 1.59; Noruega 1.75; Islandia 1.93). Por lo tanto, sin contar la inmigración, la población suiza no llega a la tasa de reemplazo, con lo que experimentará una reducción demográfica. La mortalidad infantil es la mayor de los países de la EFTA, 3.6 por 1.000 nacimientos, siendo Islandia 1.1, Noruega 2.5, y Liechtenstein 3.3, aunque la media europea 3.8. Sin embargo, son relativamente bajas con respecto al resto del planeta. En este mapa (Ilustración 6) podemos apreciar el envejecimiento de la población por regiones. Los sectores de azul más oscuro son aquellos que están envejeciendo más. Como se puede apreciar, las zonas alpinas y del Jura están más envejecidas, junto con algunas regiones de la meseta central más rural y en los cantones italianos, los más montañosos.
Hay que remarcar, por último, que Suiza es un país reacio a la inmigración. Sin embargo, actualmente acoge a una porción considerable de población inmigrante, como vemos en el gráfico (Ilustración 7),

Ilustración 7: Población inmigrante por nacionalidad.
 un total de una población de 8.140.000, 1.998.500 son inmigrantes. Como se puede ver, además, la mayoría son europeos, en especial de Alemania, Francia e Italia.
De todos estos inmigrantes, como vemos en estos gráficos (Ilustración 8),
 
Ilustración 8: Naturalización de la población inmigrante por generaciones.

 la mayoría no son naturalizados hasta al menos la segunda generación, y es que como se ha remarcado anteriormente, Suiza no tiene una actitud muy afín a la inmigración, y por tanto no buscan incentivarla permitiendo una fácil naturalización.  

 La economía suiza
Una cosa está clara: Suiza no es un país rico en recursos naturales. El bienestar económico aquí visto no se debe a la riqueza de sus tierras agrícolas, ni a la presencia de minas de oro ni pretróleo. Es un país pequeño, con un reducido número de habitantes, pocas materias primas, un clima duro por estar directamente en los Alpes y no mucho suelo óptimo para la agricultura por el mismo motivo (aunque en los últimos años las mejoras tecnológicas han permitido un aumento de la producción agrícola considerable). Así pues, la riqueza suiza viene de otros lugares.
En primer lugar están los motivos históricos. El ahorro del pueblo suizo permitió una temprana inversión e industrialización del país, pues se importó maquinarias diversas, sobretodo maquinaria textil de Inglaterra, y se formaron industrias locales como la famosa industria relojera suiza. Desde su industrialización, la red comercial suiza fue extendiéndose, exportando principalmente productos manufacturados. “Ya en el siglo XVIII los mercaderes suizos transportaan azúcar de América Central a Holanda, o llevaban esclavos del sur al norte de América” (Der Alltag, Scalo, 1992). Otro elemento de su riqueza y de la fuerza industrializadora fue la recepción de emigrantes y refugiados, como los hugonotes franceses del siglo XVI o la masiva inmigración en el periodo de entreguerras.
En la actualidad, debido a éstos y otros motivos, Suiza se encuentra en una posición privilegiada. Su primer pilar es poseer un gran cantidad de mano de obra calificada y dotada de conocimientos técnicos, una industria que se centra en productos de gran calidad y de fabricación compleja y en menor medida la producción de bienes de consumo no tan técnicos. Es, en pocas palabras, la artesanía llevada a un gran nivel de producción, evitando sacrificar calidad por cantidad. El sector terciario es el segundo pilar de la economía suiza, sobretodo dedicado al turismo derivado por la importante presencia de los Alpes, en cuanto al paisaje, y por la historia intelectual del país, que sobretodo en el periodo de entreguerras acogió a muchos intelectuales europeos y dio lugar al nacimiento de varias vanguardias. El último pilar es el sistema bancario suizo, de cuya reputación no hace falta hablar. Los factores que han beneficiado más al sector bancario suizo han sido la fuerte tradición de secreto bancario y la increíble estabilidad política y económica de la que ha disfrutado el país, lo que permitió que fuera un lugar seguro en el que guardar el dinero, pues no perdería valor fácilmente.
Todo esto, sin embargo, depende del mantenimiento de una red de acuerdos comerciales, de libre comercio y de libre empresa, que el Estado Suizo se encarga celosamente de mantener, para su bienestar económico. Los inmigrantes, a pesar de ser vistos de forma negativa por la población, sostienen una parte importante de la economía suiza, trabajando principalmente en los oficios peor remunerados y de menos calidad.

 Los Alpes, corazón de Suiza

Nadie puede negar que el icono de Suiza son los Alpes, con sus picos ásperos, sus valles ocultos y sus glaciares remotos. Los Alpes han determinado al pueblo que habita en sus faldas, moldeando su carácter y sirviendo de símbolo.
Los Alpes se pueden entender como un impedimento que ha de ser vencido. En este sentido, el ejemplo más temprano fueron los caminos romanos y las rutas comerciales que los atravesaban, como la ruta del Gotardo, que dictaminó el nacimiento y la prosperidad de los tres Cantones iniciales de la vieja Confederación. A partir del siglo XVII, la fascinación con respecto a estos altos montes y la necesidad industrializadora provocó oleadas de personas que los visitaban, y en el siglo pasado se produjo la mayoría de escaladas de los picos más reacios a ser domados, mientras que se cartografió y nombró a todos los montes.
Los Alpes pueden ser entendidos también como un refugio, como un hogar. El pueblo valser, de lengua germánica y actualmente asentado en el Cantón de los Grisones era un pueblo nómada auténticamente alpino, pues vivían en la montaña y de la montaña, y su asentamiento no se produjo hasta la época medieval. Asimismo, la Confederación Helvética se aprovechó desde tiempos muy tempranos de la capacidad defensiva de los Alpes. Durante la Segunda Guerra Mundial, el ejército suizo hizo planes para lidiar con una eventual invasión, planes que incluían una retirada a los Alpes para, desde allí, defender la libertad helvética.
Los Alpes son, también, cultura. Durante siglos han inspirado a poetas como Albrecht von Haller, que escribió “Die Alpen”, a dramaturgos como Friedrich von Schiller, en su drama “Guillermo Tell”, y a pintores como Giovanni Segantini en su “tríptico alpino” (Ilustraciones 9, 10 y 11). Ha sido refugio de ermitaños y el lugar originario del canto a la tirolesa.
Por todos estos motivos los Alpes son realmente el corazón de Suiza, su icono, su barrera, su enemigo, su protector y su cuna.

Ilustración 9: Giovanni Segantini, "tríptico alpino: vida".

Ilustración 10: Giovanni Segantini, "tríptico alpino: muerte".

Ilustración 11: Giovanni Segantini, "tríptico alpino: naturaleza".

Bibliografía

Comisión de coordinación para la presencia de Suiza en el extranjero, Suiza vista por sí misma,      Der Alltag/Scalo, Zúrich, 1992.
De Rougemont, Denis, Suiza, corazón de Europa, traductor: Ricardo Baeza, Instituto Americano de     Investigaciones Sociales y Económicas, Buenos Aires, 1942.
Sánchez Ferriz, Remedio y García Soriano, María Vicenta, Suiza, Sistema político y Constitución,     Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2002.
Walser, Hermann, Geografía de Suiza, traductor: Gómez de Llarena, editorial Labor, Barcelona,     1929.
Webgrafía
Banco Mundial, online, consultado 4/03/2016 – 13/03/2016:
http://www.worldbank.org/en/country/poland/overview#1
Datosmacro, online, consultado 4/03/2016 – 13/03/2016:
http://www.datosmacro.com/
Eurostat, online, consultado 4/03/2016 – 13/03/2016:
http://ec.europa.eu/eurostat/home
International Monetary Fund Website, online, consultado 4/03/2016 – 13/03/2016:
http://www.imf.org/external/pubs/ft/weo/2014/02/weodata/index.aspx
Swiss Federal Statistical Office: Swiss Statistics, online, consultado 4/03/2016 – 13/03/2016:
http://www.bfs.admin.ch/bfs/portal/en/index.html

sábado, 12 de marzo de 2016

LA EFTA, ¿Una política migratoria común?


Esta nueva entrada tratará sobre un caso específico y de pura actualidad: la acogida o rechazo de los refugiados por parte de los países de la EFTA que actualmente se encuentran en Europa, entre fronteras.
El gran problema con los países de la EFTA es que son un grupo muy dispar y extravagante de países. Están entre los más ricos del mundo, pero no tienen nada que ver entre ellos. Históricamente no han tenido grandes contactos entre ellos, al menos los cuatro a la vez, pues Liechtenstein, el más joven, oficialmente independiente tras la Primera Guerra Mundial, tiene menos de un siglo de vida.
Parece, pues, que un punto en común puede ser la política migratoria. Y es que estos países, si algo comparten, es la xenofobia. Comencemos por Suiza:
Como muestra este gráfico, cierta parte de la población suiza ha emigrado a Estados Unidos y no sólo allí, sino a más sitios. Y es que Suiza ha sido tradicionalmente un país de emigrantes. Por ello no es de extrañar que en el momento en que se produjo movimientos en sentido contrario, esto es, de inmigración hacia Suiza, sobretodo en la época de entreguerras, esto provoque gran rechazo. Ahora miramos atrás y nos maravillamos de las dinámicas vanguardistas de Zúrich en los años 20, pero hay que recordar que además de intelectuales, miles de trabajadores poco cualificados migraron a Suiza en búsqueda de trabajo y, sobretodo, paz. En la actualidad, este tradicional rechazo a un sector de la población francamente importante resulta cuanto menos disparatado, pero no por ello menos real. Solo hay que echar mano de la memoria para recordar los distintos referéndums que han habido en el país alpino para limitar la inmigración -el referéndum de 2014 es el caso más reciente, que ganó con un 53.3%. También, debe tenerse en cuenta la política instalada hace dos meses: los refugiados deben pagar su estancia en el país con el dinero que lleven encima, es decir, que verán todo su dinero requisado para que este se vaya a las arcas del estado: «Si usted tiene bienes por valor de más de 1.000 francos suizos al llegar a un centro de acogida, está obligado a renunciar a estos activos financieros a cambio de un recibo»

Más al norte encontramos Noruega, que ha demostrado políticas descorazonadoras con respecto a los refugiados sirios. El gobierno noruego, no muy sutilmente llamado Høyre (derecha), aprobó en el otoño pasado, con el beneplácito del opositor el Partido Laborista, una nueva ley que limitaba el derecho de asilo a los refugiados políticos, pensando especialmente en los sirios. También, y desde septiembre de 2015, lleva reforzando los controles en sus fronteras por tal de tener control sobre los individuos que entran al país. Incluso se ha hablado de deportaciones a Rusia de aquellos refugiados venidos del Ártico en el mes de Enero de 2016. El resultado final, como remarcan varios periódicos, ha sido el de dejar en la estacada a miles de refugiados sirios en la frontera entre Rusia y Noruega, a la espera que el "problema" se solucione por sí mismo.

Por contra, el pueblo islandés, quizás el más solidario de la EFTA con respecto a los refugiados, ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a los inmigrantes y su voluntad de otorgarles asilo en su país. De hecho, más de 900 individuos están, desde 2015, a favor del incremento de refugiados en acogida. Se considera que permitir que 50 refugiados entren cada año en Islandia no ayudaba de ninguna manera a paliar los efectos que la gran crisis migratoria provocada por el conflicto Sirio que estaba dejando sobre los inmigrantes, los cuales se dejaban (y todavía actualmente) entre fronteras sin la ayuda necesaria: "Tras librarnos del Ejército hay muchas casas vacías en la antigua base militar. Es evidente que es inmoral que permanezcan vacías mientras la gente está muriendo." 
Vista la disposición de la población a abrir sus casas a los refugiados, Eygló Hardardóttir, ministra de Asuntos sociales, decidió convocar un consejo ministerial para evaluar los recursos para la acogida de más refugiados y es que se debe tener en cuenta que: "In a wide range of countries, attitudes toward immigrants appear to be related to labor-market concerns, security and cultural considerations, as well as individual feelings toward political refugees and illegal immigration." (Mayda, 2004:5) 
No obstante, en algunos medios se habla de que acogiendo a más refugiados sería beneficioso para los islandeses:
Todo sea dicho, estas son manifestaciones espontáneas del pueblo, que no se han traducido en acciones políticas concretas de recepción y, de momento, de inclusión de inmigrantes. Se hablan de medidas que, como las de inclusión, nunca llegan a ponerse en práctica todavía se desconoce si por falta de planificación o debido a la deuda contraída.

La conclusión es obvia: los dos países principales de la EFTA han cerrado sus puertas a los inmigrantes, tanto públicamente mediante referéndums  (Suiza) como a  través de sus representantes políticos (Noruega). La única tendencia contraria que podemos encontrar en este panorama es la de los islandeses, que no se ha convertido en acción política, por lo que uno se pregunta si al final del día no acaba siendo papel mojado el asunto. Sobre el insignificante cuarto país de la EFTA, Liechtenstein, nada más hay que añadir: un principado alpino de tamaño insignificante que casi no aparece en las noticias en lengua cervantina. Sin embargo, de la poca información que se tiene, se dice que no tiene la obligación de acoger a nadie si así lo desea, pero que deberán pagar a Europa. Queriendo contribuir con esta, Liechtenstein colaboró con la acogida de refugiados de la misma forma que el resto de países de la EFTA a pesar de los diversos altercados por xenofobia y intolerancia.

Uno se pregunta si están buscando proteger su riqueza, pues no se puede negar que resultan países atractivos al inmigrante, que escucha una propaganda popular que los retrata como los ricos de Europa, bendecidos por fortunas extravagantes y lugares de grandes oportunidades. En realidad, a pesar de todo, no son muy acogedores. Quien sabe que les deparará el futuro a los pobres inmigrantes que decidan echar suertes en dichos países y que pasará con el espacio Schengen. El preciado tratado del cual Europa se regocijaba parece ser que empieza a disolverse, de la misma forma que la unión política, económica y los valores y principios que Europa tanto ha sustentado. De toda esta situación podría decirse que la crisis no solo es de los pobre refugiados sino también de una Europa que parece escindirse y hace que la  riqueza cueste cara.

Webgrafía:

Islandia: 
  • ABC.es:Más de 14.000 islandeses, dispuestos a abrir sus casas a los inmigrantes.http://www.abc.es/internacional/20150902/abci-islandia-refugiados-crisis-migratoria-201509021603.html.
  • BBC Mundo (2015): El otro lado de la crisis migratoria: los miles de islandeses que ofrecen sus hogares. Disponible en: http://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/09/150902_europa_migrantes_crisis_lecciones_humanidad_ciudadanos_gobiernos_lv
  • Fontaine, Paul (2015): Inmigration in Iceland On Rise. Disponible en: http://grapevine.is/news/2015/10/30/immigration-in-iceland-on-the-rise/
  • Mayda, Anna Maria (2004) : Who Is Against Immigration? : A Cross- Country Investigation of Individual Attitudes toward Immigrants, IZA Discussion paper series, No. 1115. Disponible en: http://hdl.handle.net/10419/20350.
Noruega: 
  • El Periódico (2016): Noruega expulsa a refugiados por el Ártico a -30ºC. Disponible en: http://www.elperiodico.com/es/noticias/internacional/noruega-expulsa-refugiados-por-artico--30c-4839669.
  • ABC (2016): El cerrojazo de Finlandia y Noruega al paso de inmigrantes en el ártico los deja atascados en Rusia. Disponible en: http://www.abc.es/internacional/abci-cerrojazo-finlandia-y-noruega-paso-inmigrantes-artico-deja-atascados-rusia-201601310241_noticia.html.
  • El universal (2015): Noruega refuerza los controles en sus fronteras por oleada de inmigración. Disponible en: http://www.eluniversal.com/internacional/150922/noruega-refuerza-los-controles-en-sus-fronteras-por-oleada-de-inmigrac

Suiza:
  • ABC (2016): Un 74 por ciento de los suizos rechaza limitar la inmigración. Disponible en: http://www.abc.es/internacional/20141130/abci-suizos-votan-referendum-limitar-201411301048.html.
  • El mundo (2016): Suiza rechaza en referéndum limitar más la inmigración. Disponible en: http://www.elmundo.es/internacional/2014/11/30/547adbb9ca47413b3f8b4571.html.
  • ABC (2016): Suiza requisa a los refugiados el dinero con el que llegan. Disponible en: http://www.abc.es/internacional/abci-suiza-requisa-refugiados-dinero-llegan-201601192121_noticia.html. 
Liechtenstein
  •  El diario.es (2016): ¿Solidaridad europea? ¿Proyecto común? Sobre las cuotas de refugiados en la Unión Europea. Disponible en:http://www.eldiario.es/agendapublica/blog/Solidaridad-Proyecto-refugiados-Union-Europea_6_412318768.html.
  • UNHCR (2015): Liechtenstein. Disponible en:http://www.unhcr.fr/cgi-bin/texis/vtx/page?page=4aae621d82f&submit=GO.




domingo, 7 de febrero de 2016

El pes de la EFTA dins Europa.

 
En termes d’organització política, la EFTA és molt diversa. Per una banda, hi ha dues monarquies constitucionals (Liechtenstein i Noruega) i, per l’altra, Islàndia i Suïssa gaudeixen d’un sistema republicà. En aquest cas, el model islandès és una república parlamentària mentre que el model suís és difícilment qualificable: república federal directorial. Noruega és el país més gran, amb 384 802 km2, mentre que Liechtenstein només en té 160. Suïssa i Islàndia són països relativament petits, amb 41 285 i 103 000 km2 respectivament.

 
La Unió Europea genera aproximadament un 20-30% del PIB mundial, essent la primera economia mundial, mentre que els països de la EFTA se situen entre l’1 i el 2%. En aquest sentit, la UE és la veritable potència regional europea. En termes de PIB per càpita, tots els països de la EFTA obtenen millors resultats que la mitjana europea de 2014 (EUROSTAT): Islàndia 119%, Liechtenstein 150%, Suïssa 162% i Noruega 178%.

Pel que fa als indicadors socials, en dades dels anys 2012-2013, els països de la EFTA mostren resultats més favorables que el conjunt de la UE. Tant l’esperança de vida (en homes i dones), com la taxa de creixement són superiors als de la UE. De fet, tant segons el World Health Organization (2013) com segons Nacions Unides (2010-2015) Suïssa se situa en el Top 10 de les tres categories en esperança de vida: mitjana general, homes i dones. Únicament un país de l’Europa dels 28 té aquest privilegi: Itàlia. Els altres Estats membres de l’EFTA es posicionen entre les vint primeres places en les tres esferes.
En un altre ordre de coses, la densitat de població de Liechtenstein és de 230/km2 (57è), la de Suïssa és de 201/km2 (65è), la de Noruega és de 15.6/km2 (209è) i la d’Islàndia és de 3.21/km2 (235è). Si la Unió Europea entrés en aquest rànquing, s’estima que tindria 116 habitants per km2, emplaçant-se en 95ena plaça.
Un dels índexs més significatius a l’hora d’avaluar el nivell i qualitat de vida és l’Índex de Desenvolupament Humà (IDH). Segons els valors de 2014, tots els membres de l’EFTA estan en l’últim segment «very high human development». Noruega és la primera, Suïssa la tercera, Liechtenstein la tretzena i Islàndia és setzena. Diversos països de la UE també s’instal·len en els llocs capdavanters. No obstant això, existeix un altre índex que ens sembla especialment rellevant: l’Índex de Progrés Social (Social Progress Index). Liechtenstein no hi apareix. L’índex es divideix en tres apartats: necessitats bàsiques (nutrició, atenció mèdica bàsica, aigua, seguretat personal, etc.), fonaments del benestar (accés a coneixement bàsic, informació i comunicacions, sanitat i benestar i ecosistema sostenible) i oportunitats (drets personals, llibertat personal, tolerància i inclusió, i accés a educació avançada). En termes generals, Noruega és el primer de la llista, Suïssa el tercer i Islàndia el quart. Per tant, exceptuant Liechtenstein, que no apareix en diversos rànquings, Noruega, Suïssa i Islàndia encapçalen els principals indicadors socials.